martes, 31 de julio de 2018

Basura con ojos

La culpa siempre es de un enemigo externo,
la autocrítica siempre viene después de caerse del caballo,
el “te lo dije” es muy fácil cuando el problema se ha enquistado,
lo tuyo no es ni vicio y el resto están todos enfermos.
Basura con ojos da lecciones de higiene
sin percatarse del hedor que desprende
su patriotismo barato de barra de bar de tercera,
pues pisan más esos antros que un colegio o una escuela.
Resulta que no son racistas, tan solo son ordenados,
la misma recua fascista de ignorantes redomados,
resulta que no son sensibles más que con su propio ombligo,
resultan la misma escoria prepotente de hace un siglo.
Libertad individual y económica para sus cuatro amigos,
y otra ley decimonónica para joder a los desvalidos,
banderitas y consignas para perpetuar el engaño,
vigilarán lo que digas para intentar hacerte daño.
Te venderán por democracia lo que salga de sus huevos,
y te harán pagar por tragarte su sarta de ciegos pretextos,
te venderán mejoría cuando estés casi en la ruina,
te venderán a la mínima, por un casoplón con piscina.
Gentuza que va de digna cuando apesta a intransigencia,
gentuza que cree que mereces la muerte a la puerta de urgencias,
gentuza que cree que sabe y que no entiende nada más
que de palos y de sables, cuando lo que falta es pan.

Pertenencia

Moría

Siento el impulso creciente
de afrontar la realidad
con el pecho descubierto
y un cuchillo entre los dientes,
con las ganas de la vida
que me queda por gastar.
El deseo es inherente
y absurdo es quererlo domar,
sus raíces son más fuertes
que el sesgo de la moral.
Disfrutaré mientras pueda
y me deje la salud,
prefiero una bacanal
a pompas, misas y luz.
Prefiero mi oscuridad,
a sentirme iluminado
y garante de una verdad
de ídolos de pies de barro.
Si ser libre sale caro
y es estúpido soñar,
no me aferro al desamparo,
me queda mi voluntad.